Respuesta del equipo DEXAPEGO
El miedo al abandono suele tener historia: se aprendió en algún momento en que alguien faltó. No se borra de un día para otro, pero se puede aprender a calmarlo.
Ayuda notar cuándo aparece, pedir lo que necesitás con palabras y no actuar en el pico de la angustia.
Un paso para hoy: cuando aparezca, esperá diez minutos antes de escribir o reclamar.
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