Respuesta del equipo DEXAPEGO
Ver a un hijo estancado preocupa y frustra. A veces detrás de la falta de ganas hay angustia o desánimo que no se nombran.
Más que exigir, ayuda abrir una conversación sin reproches y proponer ayuda profesional como un apoyo, no como un castigo.
Un paso para hoy: invitalo a hacer algo juntos que no tenga nada que ver con el problema.
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